martes, 30 de julio de 2019

LOS PAZOS DE ULLOA. Emilia Pardo Bazán



Este libro escrito en 1886 describe la historia de Don Pedro Moscosomarqués de Ulloa, que vive aislado en el ambiente embrutecido de sus pazos, dominio de sus propios sirvientes. Con Sabel, hija de su criado Primitivo, el marqués tiene un descendiente bastardo, al que llaman Perucho. Cuando Julián, el nuevo capellán, llega al pazo, insiste al marqués para que busque una esposa adecuada, por lo que este contrae matrimonio con su prima Nucha, lo que no impedirá que vuelva a sucumbir al amor ilícito de su sirvienta.





                                        UN PEQUEÑO FRAGMENTO

“Las pupilas del angelote rechispeaban; sus mejillas despedían lumbre, y dilataba la clásica naricilla con inocente concupiscencia de Baco niño. El abad, guiñando picarescamente el ojo izquierdo, escancióle otro vaso, que él tomó a dos manos y se embocó sin perder gota; enseguida soltó la risa; y, antes de acabar el redoble de su carcajada báquica, dejó caer la cabeza, muy descolorido, en el pecho del marqués.
-¿Lo ven ustedes? -gritó Julián angustiadísimo-. Es muy chiquito para beber así, y va a ponerse malo. Estas cosas no son para criaturas.
-¡Bah! -intervino Primitivo-. ¿Piensa que el rapaz no puede con lo que tiene dentro? ¡Con eso y con otro tanto! Y si no verá.
[…]
-¿Qué tal? -le preguntó Primitivo-. ¿Hay ánimos para otra pinguita de tostado?
Volvióse Perucho hacia la botella y luego, como instintivamente, dijo que no con la cabeza, sacudiendo la poblada zalea de sus rizos. No era Primitivo hombre de darse por vencido tan fácilmente: sepultó la mano en el bolsillo del pantalón y sacó una moneda de cobre.
-De ese modo… -refunfuñó el abad.
-No seas bárbaro, Primitivo -murmuró el marqués entre placentero y grave.
-¡Por Dios y por la Virgen! -imploró Julián-. ¡Van a matar a esa criatura! Hombre, no se empeñe en emborrachar al niño: es un pecado, un pecado tan grande como otro cualquiera. ¡No se pueden presenciar ciertas cosas!
Primitivo, de pie también, mas sin soltar a Perucho, miró al capellán fría y socarronamente, con el desdén de los tenaces por los que se exaltan un momento. Y metiendo en la mano del niño la moneda de cobre y entre sus labios la botella destapada y terciada aún de vino, la inclinó, la mantuvo así hasta que todo el licor pasó al estómago de Perucho. Retirada la botella, los ojos del niño se cerraron, se aflojaron sus brazos, y no ya descolorido, sino con la palidez de la muerte en el rostro, hubiera caído redondo sobre la mesa, a no sostenerlo Primitivo”.


                                                   LA SERIE DE TELEVISIÓN



UNA MADRE. Alejandro Palomas


Una mujer diferente, peculiar, divertida, que consigue emocionar y hacernos reír. Inolvidable.


El retrato de una ciudad acogedora y esquiva a partes iguales, de una familia unida por los frágiles lazos de la necesidad y del amor y la mirada única de una mujer maravillosa en un momento extraordinario.

Faltan unas horas para la medianoche. Por fin, después de varias tentativas, Amalia ha logrado a sus 65 años ver cumplido su sueño: reunir a toda la familia para cenar en Nochevieja. Una madre cuenta la historia de cómo Amalia entreteje con su humor y su entrega particular una red de hilos invisibles con la que une y protege a los suyos, zurciendo los silencios de unos y encauzando el futuro de los otros. Sabe que va a ser una noche intensa, llena de secretos y mentiras, de mucha risa y de confesiones largo tiempo contenidas que por fin estallan para descubrir lo que queda por vivir. Sabe que es el momento de actuar y no está dispuesta a que nada la aparte de su cometido.
Un cartel luminoso que emite mensajes desde una azotea junto al puerto, una silla en la que desde hace años jamás se sienta nadie, una Barcelona de cielos añiles que conspira para que vuelva una luz que parecía apagada, unos ojos como bosques alemanes y una libreta que aclara los porqués de una vida entera… Una madre no es solo el retrato de una mujer valiente y entrañable, y de los miembros de su familia que dependen de ella y de su peculiar energía para afrontar sus vidas, sino también un atisbo de lo que la condición humana es capaz de demostrarse y mostrar cuando ahonda en su mejor versión.


DIEZ MUJERES. Marcela Serrano


Nueve mujeres, muy distintas entre sí y que nunca se han visto antes, comparten sus historias. Natasha, su terapeuta, ha decidido reunirlas en la convicción de que las heridas empiezan a sanar cuando se rompen las cadenas del silencio.
No importa el origen ni la extracción social, la edad o la profesión: todas acarrean sobre sus hombros el peso del miedo, la soledad, el deseo, las inseguridades. A veces ante un pasado que no pueden dejar atrás; otras, ante un presente que no se parece a lo que habrían deseado, o un futuro que las asusta. Madres, hijas, esposas, viudas, amantes: guiadas por Natasha, las protagonistas aceptan el desafío de comprender y reinventar sus vidas.



                                                   ENTREVISTA A MARCELA SERRANO


viernes, 19 de abril de 2019

EL JARDIN OLVIDADO. Kate Morton


Una niña desaparecida en el siglo XX… En vísperas de la Primera Guerra Mundial, una niña es abandonada en un barco con destino a Australia. Una misteriosa mujer llamada la Autora ha prometido cuidar de ella, pero la Autora desaparece sin dejar rastro… Un terrible secreto sale a la luz… En la noche de su veintiún cumpleaños, Nell O’Connor descubre que es adoptada, lo que cambiará su vida para siempre. Décadas más tarde, se embarca en la búsqueda de la verdad de sus antepasados que la lleva a la ventosa costa de Cornualles. Una misteriosa herencia que llega en el siglo XXI… A la muerte de Nell, su nieta Casandra recibe una inesperada herencia: una cabaña y su olvidado jardín en las tierras de Cornualles que es conocido por la gente por los secretos que estos esconden. Aquí es donde Casandra descubrirá finalmente la verdad sobre la familia y resolverá el misterio, que se remonta un siglo, de una niña desaparecida.



El jardín olvidado es una novela magníficamente narrada. Con una trama interesante y continuos saltos en el tiempo, nos mantendremos interesados en la lectura hasta averiguar el inesperado desenlace. Las descripciones, muy precisas y cuidadas, nos harán viajar del presente a la época Victoriana, de la campiña inglesa, con su omnipresente niebla, a las calurosas y sofocantes tardes en Brisbane. Además unos personajes muy bien trazados nos harán partícipes de sus miedos, sus sentimientos, sus anhelos... Un libro bastante recomendable al que, quizá, le falte un poco de "acción" y le sobre en, algunos momentos, la narración de los cuentos de hadas. 

EL CORAZÓN Y LA PALABRA. Adela Villoria


Vamos a escuchar anécdotas de otras vidas. Son cortas, se cuentan rápido. A través de ellas, recreamos las nuestras. Emociones y pensamientos –fugaces o duraderos– regresan o se quedan por más tiempo. Se posan en tu piel y luego vuelan, dejándola erizada... Vuelan a tus espaldas y los sigues con la mirada hacia aquellos recuerdos, miedos y anhelos que te llaman. Y entonces escucharás atentamente, con gusto o con asombro, las palabras del corazón. Porque sí, el corazón tiene palabras.






Adela Villoria nació el 3 de diciembre de 1958. Estudió Medicina porque le gustaba y porque le pareció la carrera que más salidas profesionales iba a ofrecerle. La alternativa era estudiar Periodismo y eso representaba un futuro poco halagüeño en la España de los 70. A pesar de la elección, al acabar Medicina estuvo en el paro y siempre sintió la necesidad de mirar y contar los pequeños detalles de la vida. En 2014 publicó su primer libro de relatos cortos titulado Con los pies en el suelo.





Reunión: 19 de abril de 2019. La Lola












viernes, 18 de enero de 2019

LOS PECES DE LA AMARGURA. Fernando Aramburu


Es difícil empezar a leer las historias en principio modestas, de una engañosa sencillez de Los peces de la amargura, y no sentirse conmovido, sacudido –a veces, indignado– por la verdad humana de que están hechas, una materia extremadamente dolorosa para tantas y tantas víctimas del crimen basado en la excusa política, pero que sólo un narrador excepcional como Aramburu logra contar de manera verídica y creíble. Un padre se aferra a sus rutinas y aficiones, como cuidar los peces, para sobrellevar el trastorno de una hija hospitalizada e inválida; un matrimonio, fastidiado por el hostigamiento de los fanáticos contra un vecino, esperan y desean que éste se vaya de una vez; un joven recuerda a su compañero de juegos, que luego lo será de atentados; una mujer resiste cuanto puede los asedios y amenazas antes que marcharse... A manera de crónicas o reportajes, de testimonios en primera persona, de cartas o relatos contados a los hijos, Los peces de la amargura recoge fragmentos de vidas en las que sin dramatismo aparente, de manera indirecta o inesperada –es decir eficaz–, asoma la emoción y, con ella, la denuncia y el homenaje.


ALGUNAS OPINIONES SOBRE LA NOVELA